02 abril 2009

El ojo de la Mujer


Estamos en la era de la tecnología, del consumismo, de los avances geoeconomicos y del capitalismo. Pero también estamos en la era de la pobreza, del calentamiento global, de la industria nuclear…
Cada día se hace más difícil alzar una voz por encima de los millones y millones de manos que tapan nuestras bocas haciendo silenciar nuestros gritos, intentando denunciar nuestro inconformismo ante miles de injusticas y asesinatos a nuestros derechos fundamentales.
Nos tachan de marginales, subversivos y grupos extremistas; desarrollamos nuestra política pasiva a través de los únicos medios que aun siguen siendo libres. El arte, la música, la literatura, la danza…se moldean y ajustan a nuestras necesidades, nos dejan utilizarlos como unas grandes masas de plastilina dóciles a nuestros caprichos. Podemos insertar nuestras ideas dentro de una sociedad, que poco a poco va escuchando mejor nuestras voces, gracias a gente unida y comprometida que invierte un poco de su tiempo a mejorar una situación que, a veces, parece inmejorable.
Aunque la labor se muestre ardua y costosa no debemos rendirnos, porque cada mano que se une a las nuestras, significa un grito más, dentro de un mundo demasiado gris donde alguien debe poner un tono de esperanza.